Escuchar la palabra colonoscopía suele generar nervios. Es una prueba que se asocia a hospitales, preparación intensa y muchas dudas. Sin embargo, entender bien para qué sirve, cómo prepararte en las 48 horas previas y qué va a suceder el día del estudio ayuda mucho a bajar la ansiedad.
La colonoscopía es una exploración del intestino grueso que permite ver el interior del colon mediante un tubo flexible con una cámara en la punta. Se utiliza para buscar pólipos, sangrados, inflamación u otros cambios que no se pueden ver en una analítica o una ecografía. En muchos casos, es una herramienta clave para prevenir o detectar de forma temprana el cáncer colorrectal.
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ToggleQué es una colonoscopía
La colonoscopía es una prueba de endoscopia digestiva baja. Significa que el especialista introduce un tubo fino y largo por el ano y lo va guiando poco a poco por el recto y el colon. La cámara transmite imágenes en tiempo real a una pantalla, de modo que se puede revisar todo el recorrido.
Durante la colonoscopía se pueden hacer varias cosas a la vez:
- Observar la mucosa del colon en busca de pólipos, pequeñas lesiones o zonas inflamadas.
- Tomar muestras muy pequeñas de tejido (biopsias) para analizarlas en el laboratorio.
- Extirpar pólipos en el mismo acto, evitando muchas veces cirugías más invasivas más adelante.
Aunque pueda impresionar, el procedimiento se realiza bajo sedación profunda. Esto quiere decir que el paciente está totalmente dormido por la anestesia durante todo el proceso. No sentirás nada y despertarás sin molestias una vez finalizado el estudio, sin recordar la exploración. Por eso, la parte que más se vive conscientemente suele ser la preparación, sobre todo las horas de laxantes y visitas al baño.
Además, es importante destacar que se trata de una prueba muy segura. Las contraindicaciones son leves y muy poco frecuentes, ya que el estudio tiene una tasa de éxito del 95%, lo que lo convierte en el estándar de oro para la prevención.
Preparación para la colonoscopía: por qué son tan importantes las 48 horas previas
Para que la colonoscopía sea útil, el colon debe estar muy limpio. Si hay restos de heces, el especialista no verá bien la mucosa y puede pasar por alto lesiones pequeñas o tener que repetir la prueba.
Las indicaciones exactas pueden variar según el centro y el tipo de laxante, pero casi todas comparten tres ideas:
- Ajustar la alimentación los días previos.
- Tomar un preparado laxante específico.
- Mantener una buena hidratación.
Dieta baja en residuos 48 horas antes
En muchas guías se recomienda que, 48 horas antes de la colonoscopía, la persona empiece una dieta baja en residuos. Esto significa comer alimentos que dejen poca fibra y poco “resto” en el intestino.
De forma general, en esas 48 horas se suelen permitir:
- Arroz blanco, pastas y caldos colados.
- Carne y pescado blancos a la plancha o hervidos.
- Pan blanco, tostadas, galletas sin cereales integrales.
- Lácteos desnatados, según las indicaciones concretas que reciba cada persona.
- Zumos filtrados sin pulpa, infusiones, café o té suaves y bebidas sin gas.
Y se suelen evitar:
- Frutas y verduras crudas.
- Legumbres.
- Cereales integrales y semillas.
- Frutos secos, embutidos, carnes grasas y bollería.
La idea no es “comer poco”, sino elegir alimentos que ensucien menos el intestino y faciliten luego la acción del laxante.
El día previo: líquidos claros y toma del laxante
En el día previo a la colonoscopía, la mayoría de los protocolos pasan a una dieta de líquidos claros. Esto incluye caldos colados, agua, bebidas isotónicas claras, algunas gelatinas y zumos filtrados que no sean de color rojo intenso. El objetivo es que el colon esté cada vez más limpio.
En ese mismo día se toma la solución laxante indicada por el equipo médico. Suele ser un preparado que se mezcla con agua y se bebe en varias tomas, a veces repartidas entre la tarde anterior y la madrugada o la mañana del estudio. Es normal:
- Ir muchas veces al baño.
- Notar diarrea acuosa.
- Tener la sensación de “no despegarse del inodoro” durante un rato.
Aunque es una parte pesada, es clave para que la colonoscopía sirva de verdad. A medida que el efecto del laxante avanza, las heces se vuelven cada vez más líquidas y claras, hasta parecer casi agua. Esa es una señal de que el intestino está quedando bien preparado.
Hidratación y medicación habitual
Durante esas 48 horas, especialmente el último día, la hidratación es fundamental. Al perder tanto líquido por el intestino, beber agua y otros líquidos permitidos ayuda a evitar mareos y malestar.
En cuanto a la medicación habitual, lo normal es que el profesional de salud revise previamente qué toma la persona y dé instrucciones personalizadas. A veces se pautan cambios temporales en anticoagulantes, hierro u otros fármacos, por lo que es importante no ocultar ningún medicamento, aunque parezca “poca cosa”.
Qué esperar el día de la colonoscopía
El día de la colonoscopía suele empezar en ayunas, siguiendo el tiempo que haya indicado el equipo: varias horas sin sólidos y, en muchos casos, sin líquidos.
Llegada al centro y preparación inicial
Al llegar al centro se suele:
- Confirmar datos y antecedentes.
- Colocar una vía venosa para la sedación.
- Preguntar de nuevo por alergias y medicación habitual.
- Revisar signos vitales básicos, como presión arterial y frecuencia cardíaca.
En esta fase se firma el consentimiento informado, donde se explican los beneficios y posibles riesgos de la colonoscopía. Aunque sea un momento rutinario, muchas personas aprovechan para hacer allí las últimas preguntas que les quedan.
Sedación y realización de la colonoscopía
Una vez en la sala de endoscopias, se administra la sedación por vena. El efecto suele llegar rápido: la persona nota sueño, relajación profunda y, en muchos casos, no recuerda casi nada del procedimiento.
Mientras tanto, el especialista introduce el endoscopio y lo va avanzando con suavidad, revisando en una pantalla el interior del colon. Según lo que encuentre, puede:
- Ver solo mucosa normal.
- Detectar pólipos y retirarlos.
- Tomar biopsias de zonas que necesite estudiar mejor.
La duración de la colonoscopía puede variar, pero muchas pruebas se completan en menos de una hora. Si hay más hallazgos o se hacen más maniobras, el tiempo puede alargarse un poco.
Recuperación inmediata
Al terminar, la persona pasa a una sala de recuperación mientras se va despejando la sedación. Es frecuente notar:
- Gases y sensación de hinchazón por el aire que se introduce durante la prueba.
- Algo de sueño o sensación extraña al despertarse.
- Una vaga idea de “haber estado en otro lado” mientras duró el estudio.
Por seguridad, se suele indicar no conducir ese día y acudir acompañado para la vuelta a casa. Aunque uno se sienta bien, la sedación puede alterar los reflejos y la capacidad de concentración.
Qué pasa después: recomendaciones generales
Cuando la sedación se va, el equipo suele informar de los hallazgos principales: si se han visto pólipos, si se han tomado biopsias o si el colon parecía normal. A veces los resultados definitivos llegan más tarde, cuando el laboratorio analiza las muestras.
En las horas posteriores, es habitual:
- Tener ligeras molestias tipo gases.
- Expulsar algo de aire por el recto.
- Notar algo de cansancio por la sedación y por el esfuerzo de la preparación.
En general, si no se han realizado procedimientos complejos, muchas personas pueden volver a su rutina tranquila al día siguiente. Si se han extirpado pólipos o hecho alguna intervención adicional, se dan instrucciones específicas sobre esfuerzo físico, dieta y posibles signos de alarma (dolor intenso, fiebre, sangrado abundante), aunque lo normal es que el postoperatorio sea bastante llevadero.
Preguntas frecuentes sobre colonoscopía
Para cerrar, algunas dudas habituales que suelen aparecer cuando alguien tiene fecha para una colonoscopía.
¿La colonoscopía duele?
Con sedación, la mayoría de las personas no describen dolor como tal, sino algo de sensación de gases o presión al despertar, que suele mejorar al expulsar el aire. Sin sedación puede resultar molesta, por eso hoy en día en muchos centros se propone algún tipo de sedación para que la experiencia sea más tolerable.
¿Por qué es tan estricta la preparación 48 horas antes?
Porque el éxito de la colonoscopía depende en gran parte de la limpieza del colon. Si quedan restos de heces, hay zonas que no se ven bien y se pierde eficacia. La dieta baja en residuos de las 48 horas y el laxante del día previo son una inversión para evitar repeticiones y para que el estudio tenga sentido.
¿Cuándo podré volver a comer normal?
Si todo ha ido bien y no se ha hecho ninguna intervención especial, muchas personas pueden volver a una alimentación habitual de forma gradual ese mismo día o al día siguiente, empezando por comidas suaves y aumentando según la tolerancia. Cuando se han retirado pólipos u otras lesiones, el equipo suele dar pautas un poco más cuidadosas para las primeras horas.
¿Cada cuánto tiempo hay que hacer una colonoscopía?
Depende de la edad, los antecedentes familiares, los hallazgos de la colonoscopía previa y el motivo por el que se indicó la prueba. No es lo mismo una persona con pólipos de riesgo que alguien con colon totalmente normal. Por eso los intervalos entre una colonoscopía y otra se deciden de forma individual.
¿Qué pasa si la preparación no ha sido suficiente?
Si el colon no está lo bastante limpio, puede ocurrir que el especialista no pueda revisar bien todas las zonas. En ese caso, a veces se acorta la exploración o se indica repetirla con una preparación más intensa. Es frustrante, pero es la manera de asegurarse de que la colonoscopía sea realmente útil.