La dispepsia, comúnmente conocida como indigestión, es un trastorno del tracto digestivo superior que agrupa uno o más síntomas relacionados con la alimentación. No es una enfermedad en sí misma, sino un conjunto de señales de que algo no está funcionando bien en el proceso digestivo.

Se presenta con mucha frecuencia en la población adulta y puede manifestarse de manera ocasional (después de una comida copiosa) o convertirse en una molestia diaria y crónica.

Síntomas principales de la dispepsia

Una persona con dispepsia puede experimentar uno o varios de los siguientes síntomas:

Otros síntomas secundarios pueden incluir náuseas, exceso de gases (eructos o distensión abdominal) y pirosis (ardor que sube hacia el pecho y el cuello).

¿Cómo se realiza el diagnóstico?

Dado que los síntomas de la dispepsia son similares a los de otras enfermedades digestivas, es fundamental acudir a una consulta de Gastroenterología. El médico realizará un interrogatorio clínico detallado y, según el caso, ordenará estudios complementarios:

Signos de alarma: ¿Cuándo acudir al médico de urgencia?

Debe buscar ayuda médica inmediata si la indigestión se acompaña de:

Tratamientos médicos para la dispepsia

El tratamiento dependerá de la causa exacta (si se detecta una úlcera o bacteria) o de si se trata de una “dispepsia funcional” (sin causa anatómica visible). Las pautas generales incluyen:

1. Cambios en el estilo de vida y dieta: El primer paso, a menudo guiado por un especialista en Nutrición, es modificar los hábitos. Se recomienda comer en porciones más pequeñas y masticar despacio, reducir el consumo de grasas, fritos, café, alcohol y bebidas carbonatadas. También es vital suspender el tabaco y gestionar el estrés crónico, ya que el sistema nervioso afecta directamente al digestivo.

2. Suspensión de medicamentos irritantes: Si toma aspirina o antiinflamatorios (AINEs como el ibuprofeno o naproxeno) de forma regular, el médico evaluará alternativas, ya que estos fármacos dañan la mucosa gástrica.

3. Tratamiento farmacológico: Si los cambios de hábitos no son suficientes, el especialista puede recetar:

Si los síntomas persisten por más de dos semanas a pesar de aplicar cambios en la dieta o usar antiácidos de venta libre, no se automedique y agende una consulta profesional.